No escribas versos de amor | Mensaje # 2

¡Tu último mensaje me ha tomado por sorpresa! Desconocía que te graduaste de la escuela de ingeniería. Hasta hace unas horas creía que las letras eran asuntos de hombres de letras. ¿Acaso, en qué se relacionan las ciencias exactas con las artes? Después de leer tu mensaje puedo decir que en todo. La literatura no es un vicio de un tipo de sujeto en particular, al contrario, es transversal a cada cosa que hacemos; el germen de la sociedad.

Me propongo responder a tu mensaje enfocándome en un aspecto de la poesía que logró despabilarme: los lugares comunes, la creatividad y la originalidad.

Para empezar, diré que mis últimos meses han sido una tortura literaria: dos o tres lectores (incluidos mis padres) y un blog semejante a un cuarto vacío ensanchado por el silencio.  Por otra parte, luego de leer tus poemas, presiento que los que consideraba eran mis mejores creaciones artísticas han ido a parar en la lista de las más aburridas de la humanidad.

Pienso que esto fue ocurriendo en la medida en que me hice adolescente, y me parecieron inútiles aquellos intentos pueriles por decir, humilde y reposadamente, lo que me ocurría. Recordá, por ejemplo, esos cuadernillos cosidos de pasta dura, con hojas garabateadas y manchadas con jugo de fruta, que cumplieron el capricho de nuestros primeros arrebatos poéticos: los diarios. ¿Acaso no fueron éstos nuestros cómplices de aventuras amorosas, odios, frustraciones o deseos? Los temas que consignábamos allí eran de lo más corrientes y banales, y por tanto, únicos y fuertes. Había en ellos el nervio de la poesía: una capacidad de sorprendernos, de ocasionar en nuestros sentidos un choque de emociones.

Pero al ir creciendo, en el instante en el que fuimos haciéndonos conscientes del lugar que ocupamos en la cultura, abandonamos esta práctica; renunciamos a los temas personales, los que nos ofrecía la propia vida y preferimos los temas de índole general, esos que erróneamente consideramos de interés colectivo pero que resultan insustanciales.

¿Ha perdido la poesía contemporánea su capacidad de asombro?

León Daudet, periodista y novelista francés, decía que “los poetas son hombres que han conservado sus ojos de niño”. Ahora entiendo de dónde el ímpetu de tus versos y la indiscutible originalidad que te ha valido un nicho de lectores jóvenes, sedientos de nuevas experiencias literarias. Quizá la chispa que enciende la llama de tu misticismo literario se esconde en el consejo: “No escribás versos de amor, evitálos”, haciendo referencia a morir a los temas comunes.

Dijiste que un camino posible para que el poeta trace su propio estilo es recurrir a los temas que cada día le ofrece su propia experiencia. Describir sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y decirlo todo con íntima, callada y humilde sinceridad, valiéndose, para expresarse, de las cosas que le rodean, de las imágenes que pueblan sus sueños y de todo cuanto vive en el recuerdo. Seguiré este consejo como un ciego guiado por un lazarillo.  Pero permíteme dejar abierta la discusión de nuestro próximo mensaje…

Esta forma de abordar la poesía plantea un desafío: ¿y si el diario vivir parece pobre? ¿Y si el joven poeta carece de experiencias de vida enriquecedoras de las cuales pueda tomar elementos para la ficción?

Me atrevo a adelantarme a esta discusión diciendo que la culpa no es de la poesía y mucho menos del diario vivir del escritor, sino del propio aprendiz al no ser lo bastante poeta para lograr descubrir y apropiarse de las riquezas que le ofrece su rutina. En palabras del poeta Rainer Maria Rilke:

“para un espíritu creador, no hay pobreza. Ni hay tampoco lugar alguno que le parezca pobre o le sea indiferente”.

Con respecto a las recomendación de que “si de este volverse hacia dentro, si de este sumergirse en su propio mundo, brotan luego unos versos, entonces ya no se le ocurrirá al poeta preguntar a nadie si sus versos son buenos”, que sea este mi consuelo.

Ya tendremos tiempo para hablar de las experiencias personales y su papel en la escritura creativa, a decir verdad, confieso que desde que salí del colegio he tenido pocas o ninguna. ¿Puede uno ser escritor así?

 

Te saluda Pilar,

Eliecer, Marzo del 2003.

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7 respuestas a “No escribas versos de amor | Mensaje # 2

  1. Pilar Astray Chacón dice:

    Buena reflexión, Y eso que , aunque parezca lo contrario, no soy en exceso intimista. Me gusta escribir de sensaciones,, que percibo, que empatizo, que palpo, pero no tanto de experiencias propias. Aunque supongo, que, como todo, en cierta medida lo son, en cuanto están tamizadas por nuestros ojos. Para mí, justamente la poesía es ese motivo persistir en la mirada más clara y traer luz a nuestras palabras. Por eso rehuyo de soltar negatividad. Es una opción vital. Ya veo mucha en mi vida diaria para entender que el mundo no mejora reflejándola al infinito, sino contrariándola. El amor, no en el sentido noño o inmaduro, sino en su propio sentido, es para mi el único motor que pudiera ayudarnos a cambiar primero nosotros y luego este mundo. Un abrazo!!

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    1. Libreta Negra dice:

      “El amor, no en el sentido noño o inmaduro, sino en su propio sentido, es para mi el único motor que pudiera ayudarnos a cambiar primero nosotros y luego este mundo”. Entonces hay en tu escritura una necesidad vital, un continuo enfrentamiento con la vida que se resume en un poema. Gracias por leer. Saludos desde Colombia.

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  2. jllopartfolch dice:

    No te quejes, tu pluma es ligera y tu palabra clara: Puedo decirte que escribo por escribir, sin más pretensiones que dejar mis pensamientos sobre el papel, bendecidos por la tinta de mi pluma,( te confieso que escribo mis borradores sobre las hojas de un bloc de notas, con el arma más terrible, La estilográfica)
    y como reza en mi bloc “La poesía es libertad” y todo lo demás tiene una importancia relativa, que no va más allá del mantenimiento del cuerpo físico. Yo con tu permiso escribiría por escribir y todo lo demás si viene por añadidura, mejor. Felicidades por tu buen hacer. Un cordial saludo.

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  3. ginescarrascoso dice:

    No puedo evitar agradecerte tu esfuerzo por leerme, comentarme e invitarme a reflexionar sobre mi escritura. He de decir que yo ni siquiera lo he hecho, al menos conscientemente. No me planteo porque he escrito esto o aquello, de ésta o de aquélla manera. Simplemente hay un germen, una idea, un sentimiento… un estímulo externo que me invita a escribir, cualquier cosa sirve. Sin reglas, sin demasiados adornos. Que fluya. Al menos eso intento, unas veces con más acierto que otras. Nos leemos.

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